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4 Habilidades
basicas del Jugador de poker
Pensando como un profesional
Los jugadores
profesionales comúnmente son descritos como conservadores
y agresivos (Tight-Aggressive): “Ese tío no juega muchas
manos; pero cuando juega lo hace como si tuviera una escalera de
color…”
Es una buena
descripción general, pero en realidad no dice mucho. Y ni
siquiera es precisa, si hablamos de Hold’em sin límite,
ya que en este caso un jugador relajado y agresivo (Loose-Aggressive)
es temible. Por eso entiendo que cuando se dice que un jugador es
conservador y agresivo, y por lo tanto muy bueno, en realidad se
está queriendo decir que ese jugador ha logrado dominar cuatro
elementos críticos del póker:
Habilidades matemáticas:
Los buenos
jugadores tienen conocimiento general de los porcentajes. Saben
que su oponente tiene alrededor de 1:8 de lograr un trío
si tiene un par en la mano, y que tiene 1:3 de completar un proyecto
de color faltando el turn y el river.
Conocen la
importancia de las “outs”. Si cuentas tus outs, las
multiplicas por 2 y le agregas 1, tienes un cálculo muy rudimentario
del porcentaje de probabilidad que tienes de lograr tu proyecto.
Pueden calcular, aunque sea de forma aproximada, las pot odds. Conocer
las outs es inútil si no puedes traducir eso a una apuesta
lógica. Una vez que sabes que tienes un 20% de probabilidad
de lograr tu proyecto, ¿Qué haces? Bueno, una vez
que sabes esto, lo traduces a 4:1 (Perderás 4 veces por cada
vez que ganes). Si el bote te ofrece 5:1, 6:1 o cualquier otro número
superior a 4:1, entonces entras, caso contrario te retiras.
Las habilidades
matemáticas son el conocimiento más básico.
Es lectura recomendada para el primer día. Todo aquel que
no entienda estos conceptos no debería jugar ninguna partida,
no por dinero, al menos.
Disciplina:
Los buenos
jugadores quieren tener ventajas. Lo que separa a un ganador de
un perdedor es que los primeros quieren ganar. Un perdedor es feliz
jugando manos basura, persiguiendo proyectos utópicos, donando
su dinero al bote…Un ganador no espera tener suerte. Juega
con las expectativas a largo plazo y explota los errores de los
perdedores.
También entienden que distintos juegos requieren distintas
disciplinas.
Un gran jugador
de Hold’em con límite puede ser un incauto jugando
Hold’em sin límite y viceversa. Un jugador disciplinado
de Hold’em sin límite suele ser muy conservador pre-flop,
y por lo general juega pocas manos, sólo aquellas que tienen
una buena probabilidad de ganar.
Sin embargo un jugador disciplinado de Hold’em con límite
es muy distinto. En este caso el jugador no se preocupa tanto del
pago de demasiadas ciegas. La mayor diferencia entre los jugadores
disciplinados de límite con los de sin límite, es
que los jugadores de límite evitan perder sus fichas poco
a poco; mientras que los jugadores de sin límite evitan perder
todas sus fichas en una única mano. Un jugador de sin límite
puede jugador muchas manos. Puede ser muy relajado pre-flop y entrar
con manos no demasiado buenas, mientras que los jugadores de límite
suelen tirar más manos que no ofrecen buenas perspectivas
pre-flop.
Un jugador
disciplinado debe saber cuándo seguir jugando y cuando retirarse
de la mesa. Debe saber reconocer cuando está en “tilt”
y cuando el juego está demasiado bueno para dejarlo. También
debe saber que no es perfecto: Debe saber aprender de sus errores.
No echarles las culpas a los otros. No llorar. Debe aprender de
sus errores y seguir adelante.
Psicología:
No se debe
ser un jugador muy centrado en uno mismo. Se puede ser la peor persona
del mundo, pero cuando se entra en una mesa se debe evitar ponerse
a los demás en contra. Hay que intentar empatizar con el
resto de jugadores. La idea es ponerse en su lugar y entender cómo
piensan, cómo toman las decisiones, etc. Los profesionales
siempre tratan de tener respuesta a las siguientes preguntas:
¿Qué
tiene mi adversario?
¿Qué piensa mi adversario que tengo yo?
¿Qué piensa mi adversario que yo pienso que él
tiene?
Tener la respuesta
a estas preguntas es el primer paso. Manipular esas respuestas es
un paso más importante. Si tienes un par de Reyes y tu oponente
un par de Ases, y los dos sabéis lo que tiene el otro, y
los dos sabéis que los dos sabéis lo que tiene el
otro, entonces ¿Para qué jugar la partida? Los profesionales
manipulan estas respuestas haciendo slowplay, faroleando y jugando
engañosamente, de manera tal de lograr confundir al adversario.
La psicología es más importante en Hold’em sin
límite que en Hold’em con límite. Los juegos
con límite frecuentemente se vuelven batallas matemáticas;
mientras que los juegos sin límite tienen una mayor carga
psicológica.
Claro entendimiento de la relación Riesgos/Beneficios:
Las Pot odds
y las búsquedas de ventajas caen dentro de esta categoría.
Los profesionales están dispuestos a tomar un riesgo extremo
si la recompensa vale la pena, pero sólo si el premio esperado
es mayor que el riesgo.
Más
importante, hay que entender que la relación riesgos vs beneficios
es parte de la naturaleza del juego, no sólo dentro de la
mesa de juego. Hay que entender cuánto dinero se necesita
para jugar y cuanto dinero se necesita tener en reserva para cubrir
los gastos diarios.
Los profesionales entienden que deben evitar los riesgos más
con su balance general que con la pila de fichas que actualmente
se encuentra en la mesa.
Cuando se juega
una partida determinada, se debe valorar cada ficha de la misma
manera en la mesa. Sólo se debe considerar si la apuesta
que se está haciendo tiene un EV positivo. Sin embargo hay
que evitar los riesgos con el balance general. Hay que tener el
dinero suficiente para que una partida determinada no afecte excesivamente
el balance general. Si se está demasiado preocupado por perder,
entonces no se piensa con claridad y se cometen errores en la mesa.
Siempre hay que dejar abierta la posibilidad de poder luchar otro
día.
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