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Ruleta,
cabalas y superticiones
La suma de los
números elegidos para el juego de la ruleta, del 1 al 36.
Arroja sugestivamente nada mas que el bíblico 666.
Y como a la bestia, las heridas que le pueden infligir los apostadores,
cierran casi instantáneamente.
Se trata desde luego,
de una curiosidad. Nadie seriamente puede asegurar que la ruleta
sea un símbolo del aríticristo, aunque en la época
en que fueron escritos los evangelios ya se conocieran lejanos antecedentes
de este juego.
Se sabe, por ejemplo,
que los antiguos griegos hacían girar un escudo sobre la
punta de una espada. Que en la época de Augusto los romanos
utilizaban una rueda de carro sostenida por un eje de madera perpendicular
al piso. La diosa Fortuna era representada de pie sobre una bola
o sosteniendo una rueda en su brazo. Inclusive a los esquimales
de Groenlandia se les atribuye haberse servido de un indicador rotante
para jugar. Pero en ningún caso hay datos referidos a los
números., lo que torna absolutamente fantasiosa cualquier
relación con las citas bíblicas, a pesar de que la
Iglesia se opuso, desde que se tenga memoria, a la práctica
de los juegos de azar, llegando inclusive a excomulgar, como en
el siglo VIII en Francia, los monjes los practicaran.
Según
el diccionario de la Real Academia Española, una de las acepciones
de la palabra superstición es: "Fe desmedida
o valoración excesiva respecto de alguna cosa".
También se la señala como algo contrario a la razón.
Es cierto. ¿O
alguien puede explicar con algo de sensatez por qué debe
augurar mala suerte un gato negro que se le atraviesa en el camino?
¿O que siquiera el pensar en un determinado faraón
va a traer desgracia, al igual que el número 17? ¿O
por qué se debe evitar el 13, especialmente si coincide
con un día martes?
Aún así,
hombres y mujeres de probada inteligencia son capaces de cambiar
de itinerario si recibieron un mal presagio, como que se nombre
en su presencia a un personaje reputado de "mufa". Por
las dudas, se cuidan de caminar por debajo de una escalera; y creen
que pasarse el salero de mano en mano puede terminar con una amistad.
Y no son legos. Son personas
que, en caso de presentarse alguno de los símbolos de la
mala suerte, conocen todos los artilugios para contrarrestarlos.
Los varones saben que la naturaleza los proveyó de atributos
físicos Pero tan pronto como se aferran a algo son capaces
de abandonarlo si comprueban que se agotó su poder mágico.
La ficha de la buena suerte que guardó el día anterior
será despreciada si hoy perdió llevándola en
el bolsillo. Si fracasó la estrategia de vestir ropa interior
sin lavar, mañana irá al casino con calzoncillos nuevos.
TODO
VALE
El jugador inveterado
sabe que no debe contar las ganancias mientras está dentro
del casino. Ni comprarse zapatos con ese dinero, porque significa
"pisar la suerte". Si encuentra una moneda
en el piso sabe que tiene garantizada la buena fortuna por el resto
del día. Prestará atención a cualquier sugerencia
por más absurda que parezca. ¿Y si realmente funciona?,
dirá. Pero, luego, si no resulta, crucificará al que
hizo la recomendación e inclusive puede llegar al extremo
de incluirlo en la cruel galería de los "mufa".
En las mesas de punto
y banca, antes de apostar, se preocupa por identificar a los banqueros.
Si alguien rara vez tiene suerte con el sabot, verá que cuando
le llega el turno la mayoría apuesta francamente a punto.
Y jugarán más de lo acostumbrado, porque están
convencidos de que tienen el pase asegurado, como si las cartas
no estuvieran ya predeterminadas en la caja de madera y acrílico.
Y si se da el caso de que el estigmatizado personaje llegara a lograr
una serie de varias bancas, rápidamente lo librarán
de la condena.
"Ese no echa una".
"Lo persigue la mala suerte". "Cuidado con ese viejo
que siempre tira tres". "La rubia es nueva; vas a ver
que gana con nueve!". Estas frases son un lugar común
en las mesas de Punto y Banca. Se dice que un principiante será
bendecido por la suerte. Y si no gana, es porque seguro ya antes
había jugado a algo. Es un hecho también que después
de un anear de siete, "la banca mete". O que solamente
un tonto no juega a punto luego de un anear de seis.
Después del 19,
salen el 29 y el 32. Si vino el 36 hay que jugar al 11. ¿Por
qué siempre se pregunta al pagador que número salió
en la bola anterior antes de apostar?
Tanto a Punto
y Banca como a la ruleta el jugador va munido de un método
o sistema. Para los psicólogos "juego-superstición-sistema"
forman una tríada inseparable. El juego es azar y para ganar
se echa mano a cualquier cosa, por más ridicula que parezca;
y el sistema es el que le confiere una cierta lógica en la
cabeza del jugador. Aunque no resista el mínimo razonamiento.¿Quién
se atreverá a desmentirlo? ¿Alguien osaría
decirle que es irracional? Inútil. En este campo no hay una
verdad. Cada uno tiene La suya.
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